Page 462 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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montones de bichos voladores para estudiarlos. Pájaros,
insectos, aspis, toda la pesca. Y una de esas cosas es un
ciempiés enorme. Ese maldito bicho está todo el día que
parece que se va a morir, y de repente Isaac encuentra un
modo de mantenerlo con vida, porque va un día y no para de
crecer. Enorme. La hostia... así de grande. —Extendió las
manos hasta alcanzar una aceptable estimación del tamaño
del gusano. El hombre lo miraba con atención, el rostro serio,
las manos apretadas—. Entonces entra en fase de crisálida, y
todos teníamos mucho interés por ver lo que salía. Así que
nos fuimos un día a casa y Lublamai, el otro tipo del edificio,
ya sabes, y Lublamai aparece allí tirado, babeando. No sé qué
coño era lo que salió de aquel capullo, pero ese hijo puta se
comió su mente... y... y se escapó, y quedó libre...
El hombre inclinó la cabeza con un asentimiento decisivo,
muy distinto a sus anteriores invitaciones casuales a
compartir información.
—Así que pensaste que era mejor mantenernos
informados.
— ¡No, coño! No pensé... Incluso entonces pensé que
podríamos ocuparnos. Es decir, Jabber, estaba cabreado con
Isaac, estaba muy cabreado. Pero pensé que podíamos
encontrar un modo de dar con ese maldito bicho, de
recuperar a Lub... Bueno, y todo comienza con cada vez más
casos de esos, con gente... sin mente... Pero lo principal es
que le seguimos la pista al que le vendió aquel bicho a Isaac.
Es algún secretario capullo que se lo robó a I + D en el
mismísimo Parlamento. Y yo pienso: «Joder, no quiero
problemas con el gobierno». —El hombre de la cama asintió
ante el buen juicio de David—. Así que decidí que esto nos
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