Page 486 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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La polilla lo tenía cautivado.
Era más alta que un oso. Un manojo de afiladas
extrusiones, como oscuros látigos cartilaginosos, florecía de
sus costados y se extendía hacia el gigante. Otros miembros
más cortos y afilados se flexionaban como garras.
La criatura se sostenía sobre unas patas similares a los
brazos de un mono. Tres pares surgían del tronco. Ora se
apoyaba sobre un par, ora sobre dos, ora sobre los tres.
Se incorporó sobre las patas traseras y una larga cola
afilada serpenteó entre ellas buscando el equilibrio. Su faz...
(Y siempre aquellas inmensas alas irregulares,
curvándose en extrañas direcciones, mutando su forma para
adaptarse a la habitación, cada una aleatoria e inconstante
como el aceite en el agua, cada una un reflejo perfecto de la
otra, se movían suavemente, cambiando sus patrones,
parpadeando en una seductora marea.)
No tenía ojos reconocibles, solo dos oquedades de las que
surgían dos gruesas antenas flexibles como dedos
rechonchos, sobre las hileras de enormes dientes. Mientras
Isaac observaba, alzó la cabeza y abrió aquella boca
irrazonable, desde la que se desplegó una enorme y babeante
legua prensil.
La agitó por el aire. Su extremo estaba cubierto por grupos
de alveolos sedosos que palpitaban mientras el látigo
horrendo se sacudía como la trompa de un elefante.
—Está tratando de encontrarme —aulló Barbile mientras,
rota la calma, corría hacia la puerta.
Al instante, la polilla lanzó la lengua hacia el movimiento.
Se produjo una sucesión de desplazamientos demasiado
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