Page 485 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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direcciones invisibles e imposibles. Resplandeció como una
imagen irreal, mientras introducía a la fuerza su carcasa
reluciente a través de la abertura sacando los brazos de la
amalgama oscura para apretar y hacer fuerza contra las
jambas.
Tras el cristal, las alas medio ocultas bullían.
La criatura se dilató de repente y la ventana se desintegró.
Solo se produjo un leve sonido seco, como si se absorbiera
la sustancia del aire. Fragmentos de cristal rociaron la
habitación.
Isaac observaba transfigurado, tembloroso.
Por el rabillo del ojo veía a Derkhan, a Lemuel y a Barbile
en el mismo estado. ¡Esto es una locura!, pensó. ¡Tenemos
que salir de aquí! Extendió la mano, tiró de la manga a
Derkhan y comenzó a acercarse hacia la puerta.
Barbile parecía paralizada. Lemuel tiraba de ella.
Ninguno sabía por qué les había dicho que miraran al
espejo, pero tampoco se dieron la vuelta.
Y entonces, mientras se arrastraban hacia la puerta, se
congelaron de nuevo. El ser se incorporaba.
En un repentino movimiento floreció y ocupó, inenarrable,
el espejo frente a ellos.
Podían ver la espalda del señor X, que observaba los
patrones de las alas, pautas que giraban con hipnagógica
velocidad, latiendo las células cromáticas bajo la piel de la
criatura en extrañas dimensiones.
El señor X dio un paso atrás para contemplar mejor las
alas. No alcanzaban a ver su rostro.
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