Page 487 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 487

rápidos  como  para  verlos.  Una  cruel  punta  orgánica  salió

            disparada y pasó a través de la cabeza del señor X como si

            fuera  de  agua.  El  gigante  se  sacudió  de  repente  y,  justo

            cuando  la  sangre  comenzaba  a  manar  explosiva  desde  el
            hueso perforado, la polilla lo aferró con cuatro de sus patas,

            lo acercó un instante y lo arrojó al otro lado de la habitación.


                Voló escupiendo sangre y fragmentos de hueso como si

            fuera una cometa. Murió antes de aterrizar.

                El  guiñapo  se  estrelló  contra  la  espalda  de  Barbile,

            arrojándola al suelo. El matón se desplomó sin vida junto a

            la puerta. Sus ojos estaban abiertos.

                Lemuel,  Isaac  y  Derkhan  corrieron  hacia  la  entrada,

            gritando al tiempo una cacofonía de registros.


                Lemuel  saltó  sobre  Barbile,  que  yacía  supina  y

            desesperada,  tratando  de  liberarse  del  enorme  cuerpo  del
            señor X. La mujer rodó sobre su espalda y gritó pidiendo

            ayuda.  Isaac  y  Derkhan  la  alcanzaron  al  tiempo  y

            comenzaron  a  tirarle  de  los  brazos.  Tenía  los  ojos  muy

            cerrados.


                Pero,  mientras  la  liberaban  del  cuerpo  del  gigante  y

            Lemuel pateaba el cadáver con violencia para apartarlo de la
            puerta,  un  duro  tentáculo  gomoso  apareció  frente  a  ellos

            hasta enroscarse, con el movimiento de un látigo, alrededor

            de los pies de Barbile. Ella lo sintió y empezó a chillar.


                Derkhan e Isaac tiraban con fuerza. Se produjo un instante
            de  resistencia  antes  de  que  la  polilla  la  atrajera  con  su

            apéndice  y  se  la  arrancara  con  humillante  facilidad  a  los

            humanos.  La  mujer  se  deslizó  a  terrible  velocidad  por  el

            suelo, clavándose astillas de hueso y madera.





                                                           486
   482   483   484   485   486   487   488   489   490   491   492