Page 492 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Había esperado. Pasó una hora. Trató de levantar la
trampilla y abrir la puerta que daba al pasillo, pero ambas
estaban cerradas. Había pisoteado una y golpeado la otra,
fuerte y repetidamente, pero no hubo respuesta.
Debe de ser un error, se había dicho. Motley está ocupado,
vendrá en un momento, solo hay algo que lo retiene; pero no
era nada convincente. Motley era consumado. Como hombre
de negocios, como matón, como filósofo, como intérprete.
Aquel retraso no era accidental. Era deliberado.
Lin no sabía por qué, pero la quería allí sentada, sudando,
sola.
Esperó durante horas hasta que el nerviosismo dio paso al
miedo, al aburrimiento, a la paciencia, mientras trazaba
bocetos en el polvo y abría su caja para contar las bayas de
color, una y otra vez. Llegó la noche y seguía abandonada.
Su paciencia volvió a tornarse miedo.
¿Por qué hace esto?, pensó. ¿Qué quiere? Aquello no
tenía nada que ver con los juegos habituales, con las bromas,
con la peligrosa locuacidad. Aquello era mucho más
ominoso.
Y, por fin, horas después de su llegada, oyó un ruido.
Motley estaba en la habitación, flanqueado por su teniente
cacto y un par de enormes gladiadores rehechos. Lin no sabía
cómo habían entrado. Hacía unos segundos estaba sola.
Se incorporó y aguardó. Tenía los puños apretados.
—Señorita Lin, gracias por venir —dijo Motley desde una
cancerosa agrupación de bocas.
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