Page 50 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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mientras se giraba y subía por unas escaleras—, pero nunca
le ha hecho gracia esperar.
Miró hacia atrás y enarcó una significativa ceja a Lin.
Vete a la mierda, lacayo, pensó esta con impaciencia.
Llévame ante el pez gordo.
El hombre pisoteaba los escalones con pies informes que
parecían pequeños tocones.
A su espalda, podía oír las descargas explosivas de vapor
y el ruido sordo de la rehecha subiendo las escaleras. Lin
siguió al cacto por un túnel ciego y retorcido.
Este sitio es enorme, pensó mientras avanzaban sin parar.
Comprendió que el lugar consistía en toda la hilera de casas,
sus medianeras destruidas y reconstruidas a medida,
renovadas para crear un vasto y enrevesado espacio. Pasaron
por una puerta de la que de repente emergió un sonido
enervante, como la angustia apagada de las máquinas. Las
antenas de Lin vibraban. Al dejar atrás aquel estertor, pudo
oír una andanada de golpes, como una rociada de virotes de
ballesta disparados contra una madera blanda.
Por el nido, pensó Lin quejumbrosa. Gazid, ¿en qué coño
te he dejado meterme?
Había sido Lucky Gazid, el empresario fallido, el que
había comenzado el proceso que llevara a Lin a aquel lugar
terrorífico.
Había tirado una serie de heliotipos de la obra más reciente
de ella, y los había mostrado por la ciudad. Era un proceso
regular con el que trataba de establecer una reputación entre
los artistas y mecenas de Nueva Crobuzon. Gazid era una
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