Page 53 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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ser peligroso. No podía evitar sentirse entusiasmada, pues
sería todo un acontecimiento en su carrera artística. Podría
dejar caer comentarios al respecto. Podría tener un mecenas
criminal. Era lo bastante inteligente como para comprender
que su emoción era infantil, pero no tan madura como para
que le preocupara.
Y, mientras decidía que le daba igual Gazid mencionó las
cifras de las que había hablado el misterioso comprador. Sus
antenas se doblaron en señal de asombro.
«Tengo que hablar con Alexandrine», escribió mientras
entraba de nuevo.
Alex no sabía nada. No dejaba de presumir de que le había
vendido unos lienzos a un jefe del crimen por un buen precio,
pero solo se había reunido con un intermediario menor, que
le había ofrecido enormes cantidades por dos pinturas que
entonces aún no había terminado. Aceptó, las entregó y no
volvió a saber nada.
Aquello era todo. Ni siquiera conocía el nombre de su
comprador.
Lin decidió que ella tendría más suerte.
Había enviado un mensaje por medio de Gazid hacia
donde quisiera que terminara aquel conducto, en el que decía
que sí, que estaba interesada y que aceptaba la reunión, pero
que necesitaba un nombre que escribir en su diario.
El mundo subterráneo de Nueva Crobuzon digirió su
mensaje, le hizo esperar una semana y escupió entonces una
respuesta en forma de otra nota impresa, deslizada bajo su
puerta mientras dormía, donde le daba una dirección en el
Barrio Óseo, una fecha y un nombre: «Motley».
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