Page 529 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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demostrados, y Rudgutter los había estado empleando para
relacionarse con la criatura. Los mensajes se tallaban en las
hojas de las tijeras y se fundían como esculturas de aspecto
aleatorio, iluminadas desde abajo y proyectaban sombras que
trazaban las frases en el techo. Las respuestas del ser eran
prontas, y se realizaban de modos aún más insondables.
Rudgutter le había pedido educadamente a la Tejedora que
se encargara de perseguir a las polillas. No tenía capacidad
para dar órdenes, por supuesto, solo para sugerir. Pero la
Tejedora había respondido bien, y Rudgutter se dio cuenta
de que de forma estúpida, absurda, había comenzado a
pensar en la criatura como en su agente.
Aquello acababa de terminar.
Se aclaró la garganta.
— ¿Puedo preguntar por qué te has unido a nosotros,
Tejedora?
La voz llegó de nuevo, resonando en su oído, rebotando
en los huesos de su cabeza.
...DENTRO Y FUERA LAS FIBRAS SE DIVIDEN Y
ESTALLAN Y SE ABRE UN RASTRO EN EL COMBO
DE LA TELARAÑA GLOBAL DONDE LOS COLORES
SANGRAN Y PALIDECEN ME HE DESLIZADO POR EL
CIELO BAJO LA SUPERFICIE HE DANZADO EL
ARRIENDO CON LÁGRIMAS DE MISERIA ANTE LA
FEA RUINA QUE HUMEA Y SE EXTIENDE Y
COMIENZA EN ESTE LUGAR...
Rudgutter asintió lentamente mientras emergía el sentido
de las palabras.
—Comenzó aquí —convino—. Este es el centro. Esta es
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