Page 565 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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No le estoy diciendo nada que no sepa,  pensó  Isaac,

            sacudiendo la cabeza despectivo. Pero no quiere pensar en

            ello en estos momentos.

                —Mierda,  tío,  piénsatelo  bien.  Hay  un  universo  de

            diferencia  entre  ser  un  intermediador  y  ser  un  criminal

            asesino de soldados. ¿Lo coges? Ellos no saben lo que tú

            sabes y lo que no...

                Por desgracia para ti, viejo, estás implicado. Tienes que

            quedarte con nosotros. Tienes que resolver esto. Van detrás

            de ti, ¿no? Y, justo ahora, estás huyendo de ellos. Es mejor

            permanecer en el frente, aunque sea huyendo, que darte la

            puta vuelta y esperar a que te capturen.

                Lemuel se quedó quieto, en silencio, perforando a Isaac

            con la mirada. No dijo nada, pero tampoco se marchó.


                El científico dio un paso hacia él.

                —Mira. Además... nosotros... yo... te necesito. —Tras él,

            Derkhan  bufó  malhumorada  e  Isaac  le  lanzó  una  mirada

            irritada—. Por el esputo divino, Lemuel... eres nuestra mejor

            oportunidad.  Conoces  a  todo  el  mundo,  tienes  la  mano

            metida  en  todos  los  fregados...  —levantó  las  palmas

            indefenso—. No sé cómo salir de esta. Una de esas... cosas
            está detrás de mí, la milicia no puede ayudarnos, no saben

            cómo capturarlas, y además no sé si llevarás la cuenta, pero

            esos cabrones también nos persiguen... No se me ocurre qué

            hacer, aun suponiendo que nos carguemos a las polillas, para

            salir  vivo  de  esta.  —Sus  propias  palabras  lo  congelaron

            mientras  las  pronunciaba.  Apartó  a  un  lado  tales

            pensamientos—. Pero si persevero, puede que encuentre un
            modo. Y lo mismo va para ti. Y sin ti, Derkhan y yo podemos

            darnos por muertos. —La mirada de Lemuel se endureció e



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