Page 568 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Casi era medianoche. El Día de la calavera daba paso al
de la huida. Quedaba una noche para la luna llena.
En el exterior de la torre de Lin, en la propia Galantina, los
pocos viandantes estaban irritables y nerviosos. El día de
mercado había pasado, y con él su bonhomía. La plaza se
veía poseída por los esqueletos de los puestos, enjutos
armazones de madera desnudados de sus lienzos. Los restos
del bazar se apilaban en montones putrefactos, esperando a
que los basureros los llevaran a los vertederos. La luna
hinchada emblanquecía el barrio como un líquido corrosivo,
dándole un aspecto ominoso, raído, desagradable.
Isaac subió con precaución las escaleras de la torre. No
había tenido modo de enviarle un mensaje a Lin, y hacía días
que no la veía. Se habían lavado lo mejor posible con agua
robada de una bomba en el Tábano, pero seguía apestando.
El día anterior habían pasado varias horas en las cloacas.
Lemuel no les había permitido salir durante largo tiempo,
decretando que era demasiado peligroso hacerlo durante el
día.
—Tenemos que permanecer juntos —exigió— hasta que
sepamos qué hacer. Y no somos el grupo más discreto,
precisamente. —De modo que los cuatro se habían sentado
en una sala bañada por aguas fecales, comiendo con esfuerzo
para no vomitar, peleándose sin conseguir trazar plan alguno.
Habían discutido de forma vehemente sobre si Isaac debía ir
solo o no a ver a Lin. Era diamantino en su insistencia acerca
de acudir sin compañía. Derkhan y Lemuel denunciaron su
estupidez, e incluso el silencio de Yagharek había parecido
brevemente acusatorio. Pero Isaac no cedía.
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