Page 566 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Isaac sintió un escalofrío. Nunca olvides con quién estás
tratando, pensó. No sois amigos. No lo olvides—. Ya sabes
que mi pasta es buena. Ya lo sabes. Bueno, no voy a
pretender que tengo una enorme cuenta bancaria, tengo algo,
me quedan algunas guineas, pero son todas tuyas. Pero
ayúdame, Lemuel, y yo seré tuyo. Trabajaré para ti. Seré tu
hombre. Seré tu puta mascota. Haré cualquier trabajo que me
pidas. Cualquier dinero que haga será tuyo. Te vendo mi puta
vida, Lemuel, pero ayúdanos ahora.
No se producía más sonido que el del lento goteo del
excremento. Tras Isaac, Derkhan aguardaba. Su rostro era un
estudio de desprecio y disgusto. No lo necesitamos, decía.
Pero, no obstante, aguardó la respuesta. Yagharek se
encontraba algo más alejado, oyendo la prédica de forma
desapasionada. Estaba atado a Isaac. No podía ir a ningún
sitio, hacer nada sin él.
Lemuel lanzó un suspiro.
—Voy a llevar la cuenta, ¿me oyes? Y estamos hablando
de deudas serias, ¿sabes? ¿Tienes idea de cuál es la tarifa
diaria para esta clase de cosas? ¿Lo que cuesta el peligro?
—No importa —replicó Isaac con brusquedad. Ocultó su
alivio—. Limítate a mantenerme informado de lo que se va
acumulando. Te lo pagaré. —Lemuel asintió. Derkhan espiró
lenta, silenciosamente.
Parecían combatientes exhaustos. Todos esperaban a que
el otro hiciera su movimiento.
— ¿Y ahora qué? —dijo Lemuel. Su voz era hosca.
—Mañana por la noche vamos al Meandro Griss —
respondió Isaac—. El constructo me ha prometido ayuda. No
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