Page 57 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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brutales. Lin estaba asustada. No se le ocurría nada que decir.

            Sus manos estaban quietas.

                —Así, tras decidir que me gusta su obra, quiero hablar con

            usted para descubrir si es la correcta para realizar un encargo.

            Su trabajo es inusual para ser una khepri. ¿Está de acuerdo?

                Sí.


                —Hábleme de sus estatuas señorita Lin, y no se preocupe

            por sonar afectada, si es que pretendía evitarlo. No tengo

            problemas con las discusiones serias sobre arte, y no olvide

            que  yo  comencé  esta  conversación.  Las  palabras  clave  a

            recordar cuando piense en cómo responder a mi pregunta son
            «temas», «técnica» y «estética».


                Lin titubeó, pero el miedo le hizo lanzarse. Quería tener

            contento a aquel hombre, y si eso significaba hablar sobre su

            obra, eso sería lo que haría.

                Trabajo sola,  señaló,  lo que es parte de mi... rebelión.

            Dejé Ensenada y después Kinken, abandoné mi colmena y

            mi enjambre. La gente era patética, de modo que el arte

            comunitario se tornó heroico hasta la estupidez. Como la

            Plaza de las Estatuas. Yo quería escupir algo... sucio.

            Trataba de hacer algo menos perfectas las grandiosas
            figuras que creábamos entre todas. Molesté a mis hermanas,

            de modo que me encerré en mi propio trabajo. Trabajo sucio.

            Suciedad de Ensenada.


                —Eso  es  exactamente  lo  que  esperaba.  Es  incluso,
            perdóneme, previsible. No obstante, no detrae del poder de

            la propia obra. Las khepri escupen una sustancia maravillosa.

            Su lustre es único, y su fuerza y ligereza la convierten en

            conveniente, una palabra que, ya lo sé, no suele relacionarse

            con  el  arte;  pero  soy  un  pragmático.  En  cualquier  caso,


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