Page 601 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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imposiblemente se movía, lo aprehendió. Aquello era el
brazo superior, ese montón de desperdicios; aquel coche
infantil roto y la enorme rueda de carro invertida eran pies;
el triángulo de cerchas era el hueso de una cadera; el enorme
bidón químico un muslo, y el cilindro cerámico una
pantorrilla...
La basura era un cuerpo, un vasto esqueleto de desechos
industriales de más de ocho metros de altura, de la cabeza a
los pies.
Estaba sentado, la espalda permeable apoyada contra los
montones de escombro. Alzó del suelo unas rodillas nudosas,
formadas por enormes pernos arrancados por la edad del
brazo de un vasto mecanismo. Mantenía los pies sobre el
suelo, cada uno adosado a una desmañada industria de
piernas compuestas por vigas.
¡No puede levantarse!, pensó Isaac, mareado. Miró a un
lado y vio a Lemuel y a Derkhan boquiabiertos, los ojos de
Yagharek brillando por el asombro bajo su capucha. ¡No es
lo bastante sólido y no puede incorporarse, solo aguardar
entre los desperdicios!
El cuerpo de la criatura era una abigarrada mezcolanza
soldada de circuitos e ingeniería coagulada. En su enorme
tronco había embebida toda clase de motores; desde sus
válvulas y conductos, el torso y los miembros vomitaban una
masiva cabuyería de alambres, tubos de metal y goma que
serpenteaban en todas las direcciones de aquel yermo. La
criatura alzó un brazo animado por un gigantesco pistón a
vapor. Aquellas luces, aquellos ojos, giraban desde lo alto y
observaban a los humanos y constructos reunidos. Los focos
eran bombillas de farola, lámparas alimentadas por enormes
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