Page 605 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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rápidamente para convertir lo izquierdo en derecho y actuar
sin titubeos.
El manecro de Rescue obedecía con devoción. Era un
derecho, la casta guerrera. Canalizaba enormes poderes
mediante su anfitrión: el vuelo, el esputo abrasador, una
enorme fuerza. Pero, aun con el poder que aquel derecho en
particular domeñaba como representante de la burocracia del
Sol Grueso, era siervo de la casta noble, los videntes, los
izquierdos. Obrar de otro modo sería arriesgarse a un
tremendo ataque psíquico. Los izquierdos podían castigar
cerrando la glándula de asimilación del diestro descarriado,
lo que había matado al anfitrión y dejado al rebelde
incapacitado para tomar otro, reducido a una mano ciega y
cerrada, sin cuerpo mediante el cual manifestarse.
El manecro de Rescue pensaba con feroz inteligencia.
Había sido vital el que venciera el debate con los zurdos.
Si estos se hubieran negado a seguir los planes de Rudgutter,
no habría podido enfrentarse a ellos: solo los izquierdos
podían decidir. Pero enemistarse con el gobierno hubiera
sellado el fin de los manecros en la ciudad. Tenían poder,
pero existían solo porque Nueva Crobuzon los toleraba.
Sufrían una horrenda desventaja numérica. El gobierno los
admitía siempre que le prestaran sus servicios. Rescue estaba
seguro de que, ante la menor insubordinación, el alcalde
anunciaría que había descubierto a los parásitos criminales
sueltos por la ciudad. Rudgutter podría incluso dejar caer la
localización de la granja de anfitriones. La comunidad
manecra sería destruida.
De modo que sentía un cierto gozo mientras volaba.
A pesar de todo, no disfrutaba de la extraña experiencia.
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