Page 598 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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ver a un constructo mucho menor, esta vez un modelo de
limpieza animado por un mecanismo khepri. Se desplazaba
sobre sus pequeñas y diminutas patas y se situó a cierta
distancia de su enorme hermano.
Ahora, los sonidos de constructos llegaban desde todas
partes, entre los cañones de inmundicia.
—Mirad—siseó Derkhan, señalando al este. Desde una de
las pequeñas cavernas de basura emergían dos humanos. Al
principio Isaac pensó que debían estar equivocados, que eran
constructos ligeros, pero no había duda de que eran de carne
y hueso. Se acercaron sobre el detritus compactado que
cubría el suelo.
No prestaron atención alguna a los renegados que
aguardaban.
Isaac frunció el ceño.
—Ey —dijo, con el volumen suficiente para que lo oyeran.
Uno de los dos hombres que había entrado en el claro lo
perforó con una mirada furibunda y sacudió la cabeza, antes
de apartar la mirada. Castigado y sorprendido, Isaac guardó
silencio.
Más y más constructos llegaban al espacio abierto.
Pesados modelos militares, diminutos asistentes médicos,
perforadoras automáticas y electrodomésticos, de cromo y de
acero, de hierro y de cobre y de bronce y de cristal y de
madera, de vapor, elíctricos y mecánicos, movidos por
taumaturgia o por un motor de aceite.
Aquí y allá, entre ellos, aparecían cada vez más humanos
(incluso un vodyanoi, pensó Isaac), aunque se perdió en la
oscuridad de las sombras en movimiento. Estos se
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