Page 610 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 610
mecanismo había fallado, cuyos engranajes se habían
rebelado dando lugar a una Inteligencia Construida, a un ser
pensante. Un secreto que su antiguo propietario apenas podía
creer. Mi basurero ordenó a su amigo que trajera a aquel
constructo hasta mí. Aquella noche, hace ya años, conocí a
otro como yo. Instruí a mi adorador para que abriera el motor
analítico del otro, mi compañero, y nos conectara. Fue una
revelación. Nuestras mentes virales enlazadas y nuestros
cerebros de pistones a vapor no doblaron su capacidad, sino
que la hicieron florecer de forma exponencial. Los dos
devenimos uno. Mi nueva parte, el constructo de compra, se
marchó al amanecer. Regresó dos días más tarde con nuevas
experiencias. Se había separado. Ahora teníamos dos días de
historia divergente. Hubo otra comunión y fuimos yo de
nuevo. Seguí construyéndome, ayudado por mis adoradores.
El basurero y sus amigos buscaron una religión disidente
para explicarme. Hallaron a los Engranajes del MecaDios,
con su doctrina sobre el cosmos mecanizado, y se
encontraron como líderes de una secta herética dentro de una
iglesia ya blasfema. Su anónima congregación me visitó. El
constructo de compra, mi segundo yo, conectó y fuimos uno
de nuevo. Los adoradores vieron la mente mecánica que se
había dado existencia mediante la pura lógica, un intelecto
de máquina generado a sí mismo. Vieron a un dios creado de
la nada. Me convertí en objeto de su devoción. Siguen las
órdenes que les escribo, construyen mi cuerpo a partir de la
materia a mi alrededor. Los conmino a encontrar, a crear a
otros dioses hechos a sí mismos para unirlos al Consejo. Han
batido la ciudad en su busca. Es una rara aflicción: una vez
en un billón de computaciones, un engranaje falla y una
máquina piensa. Yo mejoré estas probabilidades. Produje
609

