Page 612 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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de aspecto olvidado que había tirados por todas partes.
Buscaron las portezuelas de sus conexiones de entrada, las
abrieron y se enchufaron.
A medida que cada constructo se conectaba, el títere sin
cerebro se sacudía y sus ojos resplandecían por un instante.
—Crezco —susurraba—. Crezco. Mi capacidad de
proceso aumenta de forma exponencial. Aprendo... sé de
vuestras tribulaciones. Me he acoplado con vuestra
limpiadora. Se estaba colapsando. La he traído a la
inteligencia. Ahora es uno de mí, totalmente asimilada. —El
hombre señaló una de las vagas siluetas que formaban la
cadera del constructo gigante: sobresaliendo del cuerpo
como un quiste se hallaba la forma reconstruida de la
limpiadora—. Aprendí de ella como de ningún otro yo. Aún
estoy calculando las variables implicadas por su visión
fragmentaria desde el lomo de la Tejedora. Ha sido mi yo
más importante.
— ¿Por qué estamos aquí? —susurró Derkhan—. ¿Qué
quiere ese armatoste de nosotros?
Cada vez más constructos descargaban sus experiencias en
la mente del Consejo. El avatar, el hombre destrozado que
hablaba por él, canturreaba sin melodía a media que la
información inundaba sus bancos.
Al fin, todos los constructos hubieron completado su
conexión. Sacaron los cables de sus válvulas y se alejaron.
Viendo esto, varios de los espectadores humanos se
acercaron nerviosos con tarjetas de programas y máquinas
analíticas del tamaño de maletines. Tomaron los cables que
los constructos habían dejado caer y los conectaron a sus
aparatos.
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