Page 617 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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demasiado tarde. El recién llegado era un enorme constructo
industrial similar, y la malla de cables con la que encerró a
Yagharek era mucho más difícil de romper.
Fuera de la contienda, el hombre sanguinolento, la
extensión de carne del Consejo de los Constructos, alzó la
voz.
—No estáis siendo atacados —dijo—. No sufriréis daño
alguno. Comenzamos aquí. Tendemos un cebo. Por favor, no
os alarméis.
— ¿Te has vuelto completamente loco? —protestó
Isaac—. ¿Qué coño quieres decir? ¿Qué estás haciendo?
Los constructos en el corazón del laberinto se retiraban
hacia los límites del claro, la sala del trono del Consejo. El
cable que apresaba a Derkhan la arrastró a través del suelo.
Ella luchaba, gritando y apretando los dientes, pero tenía que
enroscarse y retorcerse para evitar clavarse algo. El
constructo que sostenía a Yagharek lo alzó sin esfuerzo y lo
alejó de Isaac. El garuda bregó con violencia y cayó la
capucha de su cabeza, mientras sus feroces ojos de pájaro
lanzaban frías miradas de rabia absoluta en todas
direcciones. Más estaba indefenso ante aquella ineludible
fuerza artificial.
El captor de Isaac lo arrastró hacia el centro del espacio,
cada vez más despejado. El avatar danzó a su alrededor.
—Trata de relajarte. No dolerá.
— ¿Qué? —rugió Isaac. Desde el lado opuesto del
pequeño anfiteatro, un pequeño constructo se acercó
bamboleándose infantil a través de los restos. Portaba un
aparato de aspecto extraño, un tosco yelmo que parecía un
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