Page 621 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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resonaban en varias dimensiones y llegaban hasta el aire tibio
en el que las parejas de manecros zigzagueaban confusos. El
perro alcanzó a divisar las grandes alas sombrías que segaban
el aire bajo ellas. Lanzó un gemido mental de terror y sintió
cómo Rescue se encogía asqueado. El izquierdo trató de
recuperar el control.
izquierdos juntos, gritó, antes de exigir a los derechos que
ascendieran sin parar.
Los guerreros obedecieron y se deslizaron por el aire hasta
reunirse. Sacaban fuerzas los unos de los otros,
controlándose mediante la disciplina. De repente eran una
línea en una división militar, cinco derechos cegados y
encarados hacia abajo, con las bocas dispuestas para lanzar
su esputo abrasador. Los manecros rastreaban ávidos los
cielos mediante los espejos de sus cascos. Su rostro apuntaba
hacia las estrellas. Los espejos estaban orientados hacia
abajo, con lo que disfrutaban de una visión de la ciudad
oscura, una demente aglomeración de teselas, callejuelas y
cúpulas de cristal.
Vieron cómo las polillas se aproximaban a increíble
velocidad.
¿cómo nos huelen?, inquirió nervioso un izquierdo.
Bloqueaban sus poros mentales lo mejor que podían. No
esperaban sufrir una emboscada. ¿Cómo habían perdido la
iniciativa?
Pero, cuando las polillas se lanzaron hacia ellos, los
izquierdos vieron que no habían sido descubiertos.
La bestia mayor, al frente de la caótica cuña de alas, estaba
cubierta por un peso parpadeante. Vieron que el temible
armamento de las polillas, sus tentáculos dentados y los
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