Page 647 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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                Un  caballero  y  un...  un  jovencito  desean  verle,  señor

            alcalde —dijo Davinia a través del tubo comunicador—. El

            caballero me pidió que le dijera que le envía el señor Rescue

            a  propósito  de...  la  fontanería  en  I  +  D  —su  voz  vaciló

            nerviosa ante el evidente código.

                —Déjalos  pasar  —respondió  Rudgutter  al  instante,

            reconociendo las contraseñas de los manecros.


                Estaba agitándose en su asiento, meciéndose nervioso de

            un lado a otro. Las pesadas puertas de la Sala Lemquist se

            abrieron poco a poco, y un hombre fuerte y espantado entró,
            llevando de la mano a un niño de aspecto aún más aterrado.

            El niño vestía un conjunto de harapos, como si lo acabaran

            de recoger en la calle. Uno de sus brazos estaba cubierto por

            una  gran  quemadura  tratada  mediante  vendas  sucias.  Las

            ropas  del  hombre  eran  de  calidad  decente,  pero  estilo

            extraño. Llevaba unos voluminosos pantalones, casi como

            los  de  las  khepri,  que  le  daban  un  aspecto  peculiarmente
            femenino, a pesar de su tamaño.


                Rudgutter lo miró con ojos cansados y enfadados.


                —Sentaos  —dijo.  Señaló  un  montón  de  papeles  a  la
            extraña  pareja,  hablando  con  rapidez—.  Un  cadáver

            decapitado  sin  identificar,  atado  a  un  perro  sin  cabeza,

            acompañados  por  dos  manecros  muertos.  Un  par  de

            anfitriones, atados espalda contra espalda, sin intelecto. Un...

            —consultó el informe de la milicia— un vodyanoi cubierto

            por graves heridas, y una joven humana. Logramos extraer a

            los  manecros  matando  a  los  anfitriones,  una  muerte
            biológica,  no  ese  ridículo  estado  medio,  y  les  ofrecimos

            nuevos anfitriones. Los pusimos en una jaula con un par de



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