Page 642 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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dioses saben a qué tratos tuvieron que llegar para lograrlo.
Técnicamente, se trata de un país independiente. No se
admite a nadie sin permiso, incluyendo a la milicia. Allí
tienen leyes propias, todo propio. Por supuesto, eso es una
broma. Puedes apostar el culo a que el Invernadero no sería
una mierda sin Nueva Crobuzon. Masas de cactos salen de
allí todos lo días, van a trabajar a pesar de ser unos capullos
malhumorados, y se llevan los shekel de vuelta a Piel del Río.
Nueva Crobuzon posee el Invernadero. Y no me creo ni por
un instante que la milicia no vaya a entrar allí cuando le dé
la gana. Pero el Parlamento y los gobernadores de la ciudad
aceptan esta charada. No puedes entrar por las buenas en el
Invernadero, Yag, y si lo lograras... que me aspen si sé lo que
encontrarías allí. Es decir, ya has oído los rumores. Hay
quien ha estado dentro, por supuesto. Y circulan historias
sobre lo que la milicia ha visto a través de la cúpula desde las
naves aéreas. Pero la mayoría de nosotros, yo incluido, no
tiene ni idea sobre lo que pasa por ahí, o sobre cómo entrar.
—Pero podemos conseguirlo —dijo Derkhan—. Puede
que Pigeon vuelva oliendo tu oro, ¿eh? Y si lo hace, apuesto
a que podría meternos. No me creo que no haya criminales
en el Invernadero. —Tenía un aspecto feroz. Sus ojos
mostraban determinación—. Consejo —dijo, volviéndose
hacia el hombre desnudo—. ¿Tienes a alguien... a alguien de
ti en el Invernadero?
El avatar negó con la cabeza.
—El pueblo cacto no usa muchos constructos. Ninguno de
mí ha estado dentro. Por eso no puedo predecir con exactitud
dónde están las polillas. Salvo que duermen dentro de la
cúpula.
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