Page 663 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Se volvió y rehizo su camino por el laberinto de
desperdicios.
—Buenas noches, der Grimnebulin —dijo el avatar en el
corazón de la basura. Isaac asintió a modo de saludo tanto a
él como a la enorme forma esquelética del propio Consejo,
que aguardaba detrás—. No has venido solo. —Su voz era
tan fría como siempre.
—Por favor, no empieces —dijo Isaac—. No vamos a
meternos en esto solos. Somos un científico gordo, un
granuja y una periodista. Necesitamos profesionales de
verdad. Son gente que mata animales exóticos para ganarse
la vida, y que no tiene el menor interés en hablarle a nadie
sobre ti. Todo cuanto saben es que tendremos a unos cuantos
constructos para ayudarnos. Y, aunque pudieran descubrir
quién eres, qué eres, probablemente ya hayan roto dos tercios
de las leyes de Nueva Crobuzon, de modo que no creo que
vayan a irle con el cuento a Rudgutter. — Se produjo un
instante de silencio—. Compútalo, si quieres. No corres
peligro de esos tres réprobos, ocupados como están
construyendo cascos.
Imaginó un temblor bajo sus pies mientras la información
corría por las entrañas del Consejo. Tras una larga pausa, el
avatar y el autómata asintieron precavidos. Isaac no se relajó.
—He venido a por aquellos de ti que puedan arriesgarse
en el asunto de mañana —dijo. El Consejo asintió de nuevo.
—Muy bien —respondió el constructo lentamente con la
lengua del muerto—. Primero, como discutimos, asumiré la
parte del protector. ¿Has traído la máquina de crisis?
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