Page 662 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Tomó un trozo de tubo de cobre, lo apretó entre las manos
y canalizó la energía a través de las palas. El metal comenzó
a flectar ruidoso. Lo dobló poco a poco situando los dos
extremos del tubo contra el casco, justo encima de sus sienes,
y después presionó con fuerza hasta que cada pieza de metal
rompió la tensión superficial de la otra y comenzó a
derramarse en el encuentro. Con una pequeña descarga de
energía, la gruesa tubería y el escurridor de hierro se
fusionaron.
Después, Tansell dio forma a la extraña extrusión de cobre
que sobresalía del casco recién nacido y la convirtió en un
bucle inclinado que se extendía unos treinta centímetros.
Buscó las piezas de espejo, tanteando hasta que alguien se
las dio. Canturreándole al cobre, engatusándolo, ablandó la
sustancia y apretó primero uno, luego otro trozo de espejo,
uno enfrente de cada ojo. Los miró alternativamente y los
ajustó con cuidado hasta que ofrecieron una vista clara de la
muralla de desperdicios a su espalda.
Tanteó el cobre y lo endureció.
Después apartó las manos y miró a Isaac. El yelmo era
torpe y su ascendencia ridículamente obvia, pero resultaba
perfecto para sus necesidades. Le había llevado poco más de
quince minutos el confeccionarlo.
— Voy a hacerle un par de agujeros para una correa de
cuero, por si acaso —musitó.
Isaac asintió, impresionado.
—Es perfecto. Necesitamos... eh... siete de estos, uno de
ellos para un garuda. Recuerda que la cabeza es más
redondeada. Te dejo con ello. —Miró a Derkhan y a
Lemuel—. Creo que será mejor que hable con el Consejo.
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