Page 683 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Devolvió su atención al cristal y escudriñó la superficie,
paño por paño.
Tras algunos minutos, se incorporó y comenzó a moverse
hacia atrás por los raíles. Bajó tanteando con los pies,
buscando con cuidado los asideros, comprobando con los
dedos de los pies, arrastrándose poco a poco hacia el suelo.
La escala terminaba a cuatro metros del suelo, pero el
hombre se deslizó por el gancho que había empleado para
subir. Tocó el suelo polvoriento y miró a su alrededor.
—Lem —oyó sisear a alguien—. Aquí.
Los compañeros de Lemuel Pigeon estaban escondidos en
un edificio destripado al borde del erial de escombros que
flanqueaba la cúpula. Isaac apenas era visible y gesticulaba
desde detrás del umbral desnudo.
Lemuel se acercó con premura a través de la maleza,
sorteando ladrillos y afloramientos de hormigón anclados
por la hierba. Volvió la espalda a las primeras luces de la
noche y se deslizó hacia la penumbra del cascarón quemado.
En las sombras frente a él se ocultaban Isaac, Derkhan,
Yagharek y los tres aventureros. Tras ellos había una pila de
restos de equipo, tuberías de vapor y cables conductores,
pinzas para tubos de ensayo y lentes marmóreas. Lemuel
sabía que aquel caos se resolvería en cinco constructos
simiescos en cuanto se movieran.
— ¿Y bien? —demandó Isaac.
Lemuel asintió.
—La información era correcta —dijo en bajo—. Hay una
gran grieta justo en el ápice de la cúpula, en el cuadrante
noreste. Desde mi posición era difícil calcular el tamaño,
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