Page 703 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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luz, distinguió con claridad—: ¡Está viniendo!
El monstruo había descendido fácilmente fuera del
alcance de la enorme antorcha, cuyo haz oscilaba dementado
como el farol de un loco, mientras los cactos trataban de
apuntarlo en la dirección correcta. Desesperados, iluminaban
las calles, los techos bajo la cúpula.
Las otras dos polillas permanecían invisibles, aplastadas
contra las vigas.
Desde abajo llegaba el ruido de discusiones.
—...preparado... cielo... —distinguió, y entonces alguna
palabra que sonaba como las palabras de Shankell para «sol»
y «lanza» unidas. Alguien pedía precaución y decía algo
sobre la lanza solar y el hogar. Demasiado lejos, gritaban,
demasiado lejos.
Llegó una orden seca del cacto directamente detrás de la
gran antorcha, y su equipo ajustó los movimientos de forma
arcana. El cabecilla demandó «límites», algo que Yagharek
no comprendía.
Mientras la luz vagaba a uno y otro lado, encontró de
nuevo su objetivo. Durante un instante, la presencia
desmañada de la polilla envió una espectral sombra sobre el
interior de la bóveda.
— ¿Listos? —gritó el director, a lo que respondió un coro
de confirmaciones.
Siguió girando la lámpara, tratando desesperado de clavar
a la polilla voladora con su haz. El ser descendía y se
arqueaba sobre las azoteas, trazando espirales en una tétrica
demostración de virtuosas acrobacias, un circo de sombras.
Y entonces, por un segundo, la criatura fue asaeteada por
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