Page 74 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Yagharek se detuvo para recoger su feo disfraz de madera.

            Se  lo  abrochó  con  evidente  vergüenza,  vencido  por  la

            indignidad del acto. Isaac lo contempló mientras se vestía

            con la enorme capa y empezaba a bajar las escaleras.

                Isaac se apoyó pensativo sobre la barandilla y observó el

            espacio  polvoriento.  El  garuda  pasó  junto  al  inmóvil

            constructo, junto a las pilas de papeles, sillas y pizarras. Los

            rayos de luz que se infiltraran por los agujeros horadados por

            el tiempo habían desaparecido. El sol estaba bajo, oculto tras

            los edificios frente al almacén, bloqueado por las hileras de
            ladrillos, deslizándose sobre la vieja ciudad, iluminando las

            laderas  ocultas  de  las  montañas  del  Zapato  Danzante,  la

            Cima Vertebral y los despeñaderos del Paso del Penitente,

            convirtiendo el paisaje quebrado en siluetas que acechaban

            kilómetros al oeste de Nueva Crobuzon.

                Cuando  Yagharek  abrió  la  puerta,  salió  a  una  calle  en

            sombras.




                Isaac trabajó toda la noche.


                En cuanto Yagharek se marchó, abrió la ventana y colgó

            una larga cuerda roja de unos clavos en el ladrillo. Desplazó
            la pesada máquina calculadora del centro de la mesa al suelo.

            Resmas de tarjetas de programación se derramaron desde el

            estante de almacenamiento, lo que provocó una maldición.

            Las juntó con el pie y las devolvió a su sitio. Entonces llevó

            la máquina de escribir a la mesa y comenzó a redactar una

            lista. En ocasiones se incorporaba de un salto y se acercaba

            a las estanterías improvisadas, o revolvía las pilas de libros
            en  el  suelo,  hasta  que  daba  con  el  volumen  que  buscaba.

            Entonces  se  lo  llevaba  a  la  mesa  y  hojeaba  las  últimas



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