Page 793 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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presentimiento.
Hubo un movimiento rápido y salvaje, y al instante
Yagharek estuvo inclinado tras Andrej, apoyado sobre una
rodilla, sujetando la cabeza del anciano con el brazo
izquierdo. Andrej miró a Isaac, con los ojos tan hinchados
como si fueran a salírsele de las órbitas, incapaz de gritar a
través de la mordaza. Isaac (horrorizado, culpable y
degradado) no pudo por menos que aceptar su mirada.
Observó a Andrej, supo que el anciano estaba pensando que
iba a morir.
El codo derecho de Yagharek descendió trazando un
acusado arco y golpeó con brutal precisión la parte trasera de
la cabeza del anciano, donde el cráneo se juntaba con el
cuello. Andrej soltó un corto y constreñido ladrido de dolor
que sonó muy parecido a un vómito. Sus ojos parpadearon,
parecieron desenfocarse y luego se cerraron. Yagharek no
dejó que su cabeza cayera: mantuvo los brazos tensos, al
tiempo que apretaba su huesudo codo contra la suave carne
y contaba los segundos.
Al cabo de un rato, dejó que el cuerpo de Andrej quedara
fláccido.
—Despertará —dijo—. Quizá dentro de veinte minutos,
quizá dentro de dos horas. Debo vigilarlo. Puedo hacerle
dormir de nuevo. Pero debemos tener cuidado... si nos
excedemos su cerebro se quedará sin sangre.
Envolvieron el cuerpo inmóvil de Andrej en harapos. Lo
levantaron entre los dos, cada uno con un brazo sobre su
hombro. Estaba consumido, las entrañas devoradas a lo largo
de muchos años. Pesaba sorprendentemente poco.
Se movieron juntos, llevando entre los dos el enorme saco
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