Page 788 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Ella le habló someramente sobre el tratamiento que iban a

            utilizar con él, las técnicas experimentales que pretendían

            probar en su cuerpo destrozado. El no había dicho nada sobre

            ello, ni tampoco sobre su repugnante apariencia o cualquier
            otra  cosa.  ¡Debe de saber lo que está ocurriendo!,  había

            pensado ella. Está cansado de vivir de esta manera, me está

            poniendo las cosas fáciles.  Aquello  no  era  más  que  una

            racionalización de la peor especie y no estaba dispuesta a

            perder el tiempo así.


                Enseguida  se  hizo  evidente  que  el  anciano  no  podría
            caminar los kilómetros que los separaban de  Griss  Bajo.

            Derkhan  había  vacilado.  Había  sacado  algunos  billetes

            sueltos de su bolsillo. No tenía otra elección que coger un

            taxi.  Había  bajado  la  voz  hasta  convertirla  en  un  gruñido

            irreconocible mientras daba la dirección con el rostro oculto

            tras la capa.

                El  carro  de  dos  ruedas  estaba  tirado  por  un  buey,

            reconstruido en un bípedo para acomodarse con facilidad a

            los serpenteantes callejones y los estrechos paseos de Nueva

            Crobuzon, para poder doblar esquinas agudas y retroceder

            sin pararse. Se sostenía sobre sus dos patas en un constante
            estado de sorpresa y avanzaba con paso incómodo y extraño.

            Derkhan se había reclinado en el asiento y había cerrado los

            ojos. Cuando volvió a abrirlos, Andrej estaba dormido.


                No habló ni frunció el ceño ni pareció preocupado hasta

            que ella le había pedido que subiera por la empinada cuesta

            de tierra y fragmentos de hormigón que había junto a la línea
            Sur. Entonces había arrugado el rostro y la había mirado,

            confundido.


                Con  aire  despreocupado,  Derkhan  le  había  dicho  algo



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