Page 790 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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vomitado. Sus excusas se desvanecieron en silencio y
caminó hasta el anciano, lo dominó por la fuerza sin
dificultades y ahogó sus nasales aullidos con una mordaza de
tela. Lo ató con cuerdas viejas y lo sujetó tan
confortablemente como le fue posible contra una pared. El
agonizante anciano gemía y exhalaba, presa de un terror
incrédulo.
Isaac trató de mirarlo a los ojos, de murmurar alguna
disculpa, de decirle lo mucho que lo sentía, pero el miedo
impedía oír a Andrej. Isaac se apartó, horrorizado y Derkhan
lo miró a los ojos y tomó rápidamente su mano, agradecida
de que alguien compartiera por fin su carga.
Había mucho que hacer.
Isaac empezó los cálculos y preparativos finales.
Andrej profería agudos gritos a través de la venda e Isaac
levantó una mirada desesperada hacia él.
Entre susurros secos y protestas bruscas, le explicó a
Derkhan y a Yagharek lo que estaba haciendo.
Observó los destartalados motores que contenía el saco,
sus máquinas analíticas. Revisó sus notas, comprobando y
volviendo a comprobar los cálculos y comparándolos por
referencias cruzadas con las hojas de cifras que el Consejo le
había entregado. Extrajo el corazón del motor de crisis, el
enigmático mecanismo que se había negado a dejar con el
Consejo de los Constructos. Era una caja opaca, un artilugio
sellado de cables entretejidos, circuitos elictrostáticos y
taumatúrgicos.
Lo limpió lentamente, examinando sus partes móviles.
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