Page 802 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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— ¿Estás preparado? —dijo Derkhan. El vodyanoi asintió
rápidamente.
Derkhan lo estudió, pero sabía muy poco de aquellas
criaturas. No podía ver nada en él que le diera la menor pista
de por qué se consagraba a esta insólita y exigente secta, a la
adoración de aquella extraña inteligencia, el Consejo de los
Constructos. Era evidente para ella que el Consejo trataba a
sus adoradores como peones, que no extraía satisfacción de
su reverencia, solo un cierto grado de... utilidad.
No podía comprender, ni tan siquiera empezar a imaginar,
qué liberación o servicio ofrecía a su congregación esta
Iglesia herética.
—Ayúdame a llevar esto hasta el río —dijo, y tomó el
grueso cable por uno de sus extremos. Su peso la
desequilibraba, y el vodyanoi se apresuró a acudir a su lado
y la ayudó a sostenerlo.
El avatar estaba inmóvil. Observó mientras Derkhan y el
vodyanoi se alejaban de él, en dirección a las grúas inmóviles
y amenazantes que se erguían al noroeste, desde detrás del
montículo bajo de basura que rodeaba al Consejo de los
Constructos.
El cable era enorme. Derkhan tuvo que detenerse varias
veces y dejar el extremo en el suelo y luego reunir fuerzas
para continuar. A su lado, el vodyanoi, que avanzaba
impasible, se detenía cuando ella lo hacía y esperaba a que
ella reanudara la marcha. Tras ellos, el achaparrado pilar de
cable menguaba lentamente mientras se desenrollaba.
Derkhan elegía su camino, moviéndose como un
prospector entre las pilas de desperdicios en dirección al río.
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