Page 811 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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imposible.
—El resto es sencillo —susurró—. Alambre con alambre,
cable con cable, en todos los empalmes por toda la ciudad,
todo eso es fácil. Esta es la única parte costosa, canalizar las
exudaciones, imitar la operación de los cascos de los
comunicadores para conseguir un modelo alternativo de
consciencia.
Sin embargo, y a pesar de las dificultades, seguía siendo
de día cuando el avatar levantó la mirada hacia ella, se limpió
las laceradas manos en los muslos y le dijo que había
terminado.
Derkhan contempló con asombro los pequeños destellos y
chispas que brotaban de las conexiones. Era una belleza.
Resplandecía como una especie de joya mecánica.
La cabeza del Consejo (vasta y todavía inmóvil, como la
de un demonio dormido) estaba conectada al cable a través
de una masa de tejido conectivo, una cicatriz elictromecánica
y taumatúrgica. Derkhan estaba maravillada. Al cabo de un
rato, levantó la vista.
—Muy bien —dijo con aire vacilante—. Será mejor que
me vaya y le diga a Isaac que... que estás preparado.
Con grandes brazadas de agua negra, Pengefinchess y su
compañero avanzaban a través de la arremolinada oscuridad
del Alquitrán.
Permanecían cerca del fondo. Este resultaba apenas
visible como una oscuridad desigual, menos de un metro por
debajo de ellos. El cable se desenrollaba lentamente de la
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