Page 809 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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lucrativos y seguros. Derkhan no le debía nada, y mucho
menos agradecimientos o afecto.
Pero las circunstancias las habían hecho camaradas, y
Derkhan sentía verla marchar. Ella había sido parte, una
pequeña parte, de aquella caótica lucha de pesadilla, y
lamentaba su desaparición.
El brazo y el arco desaparecieron. Pengefinchess volvió a
sumergirse.
Derkhan le dio la espalda al río y regresó al laberinto del
Consejo.
Siguió el rastro del cable estropeado a través de los
recovecos de aquel escenario de desechos, hasta llegar a la
presencia del constructo. El avatar esperaba junto al
menguado rollo de cable con revestimiento de goma.
— ¿Ha tenido éxito el cruce? —preguntó tan pronto como
la vio. Avanzó con paso tambaleante mientras el cable que
emergía de su cavidad cerebral saltaba delante de él. Derkhan
asintió.
—Tenemos que preparar las cosas aquí—dijo ella—.
¿Dónde está la salida?
El avatar se volvió y le indicó que lo siguiera. Se detuvo
un momento y recogió el otro extremo del cable. Se tambaleó
a causa de su peso pero no se quejó ni pidió ayuda, y Derkhan
tampoco se la ofreció voluntariamente.
Con el grueso cable aislante bajo el brazo, el avatar se
aproximó a la constelación de desperdicios que Derkhan
reconoció como la cabeza del Consejo de los Constructos
(con un leve estremecimiento de incomodidad, como si
estuviese mirando el libro de trucos ópticos de un niño, como
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