Page 812 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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gran pila que habían dejado al fondo del río junto al borde
del dique.
Era muy pesado y lo arrastraban trabajosamente a través
de las asquerosas aguas.
Estaban solos en esa zona del río. No había otros
vodyanoi: solo unos pocos peces, enanos y muy resistentes,
que se escurrían nerviosamente cuando ellos se acercaban.
Como si, pensó Pengefinchess, hubiera algo en todo Bas-
Lag que pudiera inducirme a comérmelos.
Pasaron los minutos y su invisible avance continuó.
Pengefinchess no pensaba en Derkhan ni en lo que iba a
ocurrir aquella noche, no consideraba el plan que había
llegado hasta sus oídos. No evaluaba sus posibilidades de
éxito. No era algo de su incumbencia Shadrach y Tansell
estaban muertos y ahora para ella había llegado la hora de
marcharse.
De una manera vaga, deseaba suerte a Derkhan y a los
demás. Habían sido compañeros, si bien durante breve
tiempo. Y ella comprendía, de una forma laxa, que era
mucho lo que se jugaba en aquella partida. Nueva Crobuzon
era una ciudad rica, con un millar de patronos potenciales.
Le interesaba que siguiera sana y salva.
Delante de ella apareció la grasienta oscuridad de la cada
vez más próxima pared del dique. Pengefinchess frenó su
marcha. Flotó un momento en las aguas y le dio un pequeño
empujón al cable, lo suficientemente fuerte como para
hacerlo subir a la superficie. Entonces vaciló un momento y
empezó a ascender dando patadas. Indicó al vodyanoi macho
que la siguiera y nadó a través de las tinieblas en dirección a
la fracturada luminosidad que señalaba la superficie del
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