Page 808 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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ángulo de noventa grados. Los vodyanoi, se percató
Derkhan, debían de estar sumergiendo primero gran cantidad
de cable, en vez de empezar a tirar directamente de él en
dirección a la otra orilla, lo que habría hecho que un extremo
sobresaliese por encima de la superficie del agua.
Al cabo de un rato, el cable dejó de moverse. Derkhan
observó en silencio, esperando alguna señal que le indicase
lo que estaba ocurriendo bajo el agua.
Pasaron los minutos. Algo emergió en el centro del río.
Era un vodyanoi, que alzaba un brazo a modo de
celebración o saludo o señal. Derkhan le devolvió el gesto,
entornó la mirada para poder ver de quién se trataba y para
distinguir si le estaban tratando de enviar un mensaje.
El río era muy ancho y la figura no se distinguía con
claridad. Entonces Derkhan vio que la figura empuñaba un
arco compuesto y supo que debía de tratarse de
Pengefinchess. Vio que el saludo era una seca despedida y
respondió con más entusiasmo, mientras arrugaba el
entrecejo.
Tenía muy poco sentido, se dio cuenta Derkhan, haber
rogado a Pengefinchess que los ayudara en esta última etapa
de la cacería. Indudablemente les había facilitado las cosas
pero hubieran podido arreglárselas sin ella, recurriendo a la
ayuda de algunos más de los seguidores vodyanoi del
Consejo. Y tenía asimismo poco sentido sentirse afectada por
su marcha, siquiera de forma remota; desearle suerte a
Pengefinchess; despedirse con aquellos sentimientos y sentir
una vaga pérdida. La mercenaria vodyanoi los estaba
abandonando, desaparecía en busca de contratos más
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