Page 814 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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preguntó qué era lo que iba a hacer.
La corriente la impulsaba hacia la Isla Strack, donde el
Alquitrán y el Cancro se encontraban en una confusa
corriente y se convertían en el Gran Alquitrán. Pengefinchess
sabía que la base sumergida del Parlamento en la isla estaba
vigilada por patrullas de soldados vodyanoi, y mantuvo las
distancias. Se apartó de la corriente, se dirigió abruptamente
hacia el noroeste y, nadando contra corriente, pasó al Cancro.
La corriente era más fuerte que la del Alquitrán, y también
más fría. Se sintió estimulada, durante un breve instante,
hasta que entró en una zona de polución.
Eran los efluvios procedentes de la Ciénaga Brock, lo
sabía, y nadó rápidamente para escapar de la suciedad. Su
familiar ondina temblaba contra su piel cuando se acercaban
a determinadas masas de agua, y tuvo que alejarse
describiendo un arco y escoger otra ruta para atravesar la
zona del asqueroso río que pasaba a través del barrio de los
brujos. Respiraba el asqueroso líquido con tragos poco
profundos, como si de esa manera pudiese evitar la
contaminación.
Al cabo de un rato, el agua pareció volverse más limpia.
Un kilómetro más o menos río arriba desde la convergencia
de ambos cursos, el Cancro se volvió de pronto más claro y
puro.
Pengefinchess sintió algo semejante a un regocijo
tranquilo.
Empezó a notar el paso junto a ella de otros vodyanoi.
Nadaba despacio, sentía aquí y allá el elegante flujo de
túneles que conducía a la casa de algún vodyanoi adinerado.
Estas no eran las absurdas chabolas del Alquitrán, de Vado
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