Page 817 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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                Hombres  y  mujeres  vestidos  con  mugrientos  monos  se

            desperdigaban desde el vertedero del Meandro Griss.


                Marchaban a pie y en carros, en pequeños grupos de cuatro

            o  cinco.  Se  movían  lentamente,  sin  llamar  la  atención.
            Aquellos que iban a pie cargaban grandes ringleras de cable

            sobre los hombros, o enrolladas alrededor de su cuerpo y del

            de un colega. En las partes traseras de los carros, los hombres

            y  las  mujeres  transportaban  enormes  rollos  de  cable

            deshilachado.


                Se dirigían a la ciudad a intervalos irregulares, cada dos o
            más horas, espaciando su salida según un plan desarrollado

            por el Consejo de los Constructos. Estaba calculado para ser

            fortuito.


                Un pequeño carromato tirado por caballos y conducido por
            cuatro hombres se puso en marcha, se sumó al traficó junto

            al  Puente  Celosia  y  se  dirigió  por  las  sinuosas  calles  en

            dirección a Hogar de Esputo. Avanzaba sin prisa y torció

            para entrar en el amplio Bulevar San Dragonne, flanqueado

            por vainillas. Se balanceaba con un traqueteo sordo sobre los

            tablones  de  madera  que  cubrían  la  calle:  el  legado  del

            excéntrico  alcalde  Waldemyr,  a  quien  disgustaba  la

            cacofonía que levantaban las ruedas de los carromatos contra

            los adoquines de piedra al pasar bajo su ventana.

                El conductor esperó a que hubiera un respiro en el tráfico

            y entonces giró a la derecha y entró en un pequeño patio. Ya

            no  podían  ver  el  bulevar,  pero  sus  sonidos  seguían

            rodeándolos por todas partes. El carromato se detuvo frente
            a un alto muro de ladrillos de color rojo intenso, desde detrás

            del cual les llegaba un exquisito aroma a madreselva. Sobre



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