Page 822 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 822
la desmoronada cornisa del tejado. Traían su propio cable,
los últimos quince metros más o menos de un rollo mucho
más largo que ahora serpenteaba detrás de ellos, deshaciendo
la travesía que habían realizado por los tejados desde la
esquina sur del Hogar de Esputo.
El rastro de cable que habían dejado discurría sinuoso
entre los tejados de las chabolas. Se unía a la legión de
cañerías que describían erráticas sendas entre los palomares.
Se enroscaba alrededor de los capiteles y se pegaba contra
las tejas de pizarra como un feo parásito. Se inclinaba
ligeramente sobre las calles, siete, catorce o más metros
sobre el suelo, cerca de los pequeños puentes tendidos entre
las cornisas. Aquí y allá, donde la distancia era de dos metros
o menos, el cable simplemente se extendía sobre un vacío
que sus portadores habían atravesado de un salto.
El cable se perdía en dirección suroeste, después de
descender abruptamente y sumergirse, a través de un canalón
de drenaje mugriento, en las alcantarillas.
Los hombres se dirigieron hacia la salida de incendios de
su edificio y empezaron a descender. Transportaron el cable
hasta el primer piso y observaron el jardín del monasterio y
a los dos hombres que los observaban desde el suelo.
— ¿Preparados? —gritó uno de los recién llegados antes
de hacer un gesto de lanzamiento en su dirección. La pareja
que estaba mirando para arriba asintió. El trío que se
encontraba en la escalera de incendios hizo una pausa y
empezó a balancear el extremo del cable.
Cuando lo lanzaron, se agitó en el aire como una
monstruosa serpiente voladora y descendió con un sonido
fuerte y sordo sobre los brazos del hombre que había corrido
821

