Page 829 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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gubernamentales que ocupaban los numerosos pisos del
interior. Como exploradores, recorrían rutas cuidadosamente
trazadas a través de las torres y las escaleras de hierro en
espiral, junto a las ventanas de las buhardillas y a través de
patios escondidos en los tejados, viajaban a través de las
capas inferiores del tejado de la estación, vigilando la plaza
y los lugares secretos y la enorme ciudad.
Pero más hacia el este, cerca de la parte trasera de la
estación, salpicada por un centenar de entradas de servicio y
establecimientos menores, la seguridad se relajaba y se
volvía más fortuita. Allí, la colosal construcción era más
oscura. Cuando el sol se ponía, proyectaba su gran sombra
sobre una enorme franja del Cuervo.
A cierta distancia de la masa principal de edificios, entre
la calle Perdido y la estación Gidd, la línea Dexter pasaba a
través de un laberinto de oficinas antiguas que hacía mucho
tiempo habían sido destruidas por un incendio menor.
El fuego no había dañado la estructura pero había bastado
para llevar a la bancarrota a la compañía que operaba en el
edificio. Las chamuscadas habitaciones llevaban mucho
tiempo abandonadas por todos salvo los vagabundos a
quienes no molestaba el olor del carbón, que todavía, al cabo
de una década, reinaba tenaz en el lugar.
Después de más de dos horas de avanzar a un ritmo de
tortura, Isaac y Yagharek llegaron a esta cáscara vacía y se
desplomaron agradecidos en su interior. Soltaron a Andrej,
volvieron a atarle las manos y los pies y lo amordazaron
antes de que despertara. Luego devoraron la poca comida que
tenían, se sentaron en silencio y esperaron.
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