Page 830 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Aunque el cielo era luminoso, su refugio estaba sumido en
la oscuridad que proyectaba la estación. Al cabo de poco más
de una hora llegaría el crepúsculo, seguido muy de cerca por
la noche.
Hablaron en voz baja. Andrej despertó y volvió a hacer sus
ruidos, al tiempo que lanzaba miradas horrorizadas a su
alrededor y suplicaba que lo liberasen, pero Isaac lo miró con
ojos demasiado cansados y desdichados como para sentir
culpa.
A las siete en punto se escuchó el ruido de alguien que
trasteaba con la puerta, ampollada a causa del calor. Resultó
audible de inmediato sobre el traqueteo callejero proveniente
del Cuervo. Isaac sacó su pistola e indicó a Yagharek con un
gesto que guardara silencio.
Era Derkhan, exhausta y sucia, el rostro manchado de
polvo y grasa. Contuvo el aliento mientras entraba por la
puerta y la cerraba detrás de sí, y entonces, al dejarse caer
sobre ella, exhaló un suspiro sollozante. Avanzó y le estrechó
la mano a Isaac y luego a Yagharek. Ellos la saludaron con
murmullos.
—Creo que alguien está vigilando este lugar —dijo
Derkhan con voz teñida de urgencia—. Está bajo el toldo del
estanco del otro lado de la calle, vestido con una capa verde.
No he podido verle la cara.
Isaac y Yagharek se pusieron tensos. El garuda se deslizó
bajo la ventana tapiada y acercó su ojo de ave a un agujero
en uno de los tablones. Exploró la calle situada frente a la
ruina.
—Ahí no hay nadie —dijo con voz neutra. Derkhan se
acercó y miró por el agujero.
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