Page 825 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Cuando por fin se encontraban con el extremo final de otro

            grupo en alguno de los nodos principales de un túnel, algún

            centro distribuidor de las alcantarillas, conectaban los dos

            enormes extremos de cable utilizando productos químicos,
            antorchas de calor o un poco de taumaturgia de andar por

            casa.  Entonces  el  cable  se  unía  a  las  enormes  arterias  de

            tuberías que recorrían las alcantarillas en toda su longitud.


                Una  vez  el  trabajo  estaba  terminado,  la  compañía  se

            desperdigaba y desaparecía.

                En  lugares  discretos,  alargadas  calles  secundarias  o

            grandes  extensiones  de  tejados  interconectados,  el  cable

            abandonaba las alcantarillas y era arrastrado por los grupos

            que  trabajaban  en  las  calles.  Lo  desenrollaban  sobre

            montoncillos de juncos podridos en las partes traseras de los
            almacenes,  por  escaleras  de  ladrillos  húmedos,  sobre  los

            tejados y a lo largo de calles caóticas, donde su laboriosidad

            pasaba inadvertida por su banalidad.


                Se encontraban con otros, los cables se empalmaban. Los
            hombres y las mujeres desaparecían.


                Consciente  de  la  posibilidad  de  que  algunos  grupos

            (especialmente  aquellos  que  operaban  en  la  ciudad

            subterránea)  se  perdieran  y  no  llegaran  a  los  puntos  de

            encuentro  asignados,  el  Consejo  de  los  Constructos  había

            estacionado  equipos  de  reserva  a  lo  largo  de  la  ruta.
            Esperaban en solares de obras y junto a las orillas de canales

            con su serpentina carga a un lado, a la espera de la noticia de

            que alguna de las conexiones no había sido hecha.


                Pero  la  obra  parecía  bendecida.  Hubo  problemas,
            momentos perdidos, tiempo desperdiciado y breves pánicos,

            pero ninguno de los equipos desapareció o falto a su cita. Los



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