Page 887 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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COLORES DE LA CIUDAD VEN Y DEJA QUE NOS
DESLICEMOS HACIA EL INTERIOR DE LAS LARGAS
FISURAS DE LA RED DEL MUNDO DONDE CORRE EL
DESGARRADOR Y ENCONTREMOS SU GUARIDA...
Avanzaba tambaleándose y parecía estar siempre a punto
de desplomarse. Abrió los brazos frente a Isaac como un
padre amoroso, lo alzó raudamente y sin esfuerzo. Isaac
esbozó una mueca de miedo mientras era arrastrado a aquel
extraño y frío abrazo. No me cortes, pensaba fervorosamente.
¡No me destroces!
Los soldados lanzaron miradas furtivas y aterrorizadas
sobre la cornisa al verlo. La enorme y colosal araña vagaba
de un lado a otro, acunando a Isaac entre sus brazos como un
vasto y absurdo bebé.
Se deslizaba con movimientos seguros y fluidos a lo largo
del alquitrán y la arcilla empapados. Nadie podía seguirla. Se
trasladaba entrando y saliendo del espacio convencional con
demasiada velocidad como para que nadie pudiera verla.
Se detuvo delante de Yagharek. El garuda balanceó el saco
de componentes mecánicos que había reunido
apresuradamente y se lo cargó sobre la espalda. Sin vacilar,
casi agradecido, se arrojó sobre el dios loco y danzarín,
alzando los brazos y aferrándose al suave talle que había
entre el abdomen y la cabeza de la Tejedora.
...CÓGETE FUERTE PEQUEÑO DEBEMOS
ENCONTRAR UNA SALIDA...
cantaba.
Las insólitas tropas metálicas se estaban aproximando a la
pequeña elevación de suelo llano, haciendo sisear con
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