Page 89 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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preguntaban o le ofrecían salir a comer. Había tomado algo
de pan, queso y pimiento que Lublamai le había dejado en la
mesa. A medida que el día avanzaba había ido quitándose
más y más ropa, pues las pequeñas calderas del equipo
calentaban el aire. El suelo a su alrededor estaba cubierto de
camisas y pañuelos.
Estaba esperando un envío de suministros. Al comienzo
de su lectura había comprendido que, en lo tocante a su
encargo, sus conocimientos científicos eran insuficientes. De
todos los arcanos, la Biología era el que tenía más
descuidado. Se sentía cómodo leyendo sobre levitación,
taumaturgia contrageotrópica o su querida teoría unificada
de campos, pero las imágenes de Teparadós le hicieron
comprender lo poco que sabía sobre la biomecánica del
simple vuelo.
Lo que necesito son algunos dracos muertos... no, alguno
vivo para poder experimentar con él... Isaac divagaba sin
rumbo, observando los heliotipos de la noche pasada. No...
uno muerto para disecarlo y otro vivo para estudiar el
vuelo...
Aquella idea fugaz había adoptado de repente una forma
más seria. Se sentó y lo sopesó un tiempo sentado en la mesa,
antes de salir a la oscuridad de la Ciénaga Brock.
El pub más notorio entre el Alquitrán y el Cancro acechaba
en las sombras de una enorme iglesia Palgolak. Estaba a unas
pocas calles húmedas del puente Danechi, que conectaba
Brock con el Barrio Oseo.
Casi todos los habitantes de la Ciénaga, por supuesto, eran
tahoneros o maleantes o prostitutas, o cualquier otra
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