Page 91 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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movimiento de la mano, que él devolvió. Revisó el local,
cubierto de humo, pero no dio con la persona a la que
buscaba. Se acercó a la barra.
— ¡Eh, Kate! —gritó por encima del estruendo—. ¿Sabes
algo de Lemuel?
Ella negó con la cabeza y le sirvió, sin abrir, una Kingpin.
Isaac pagó y se giró para encararse con el resto del local.
Se sentía defraudado. El Hijas de la Luna era
prácticamente el despacho de Lemuel Pigeon. Se podía dar
por hecho que estaría allí todas las noches cerrando tratos,
ganando unas monedas. Sospechó que estaría fuera,
desarrollando algún turbio negocio. Vagó sin rumbo entre las
mesas, en busca de conocidos.
En una esquina, sonriendo beatífico a alguien, vestido con
las túnicas amarillas de su orden, estaba Gedrecsechet, el
bibliotecario de la iglesia Palgolak. Isaac se animó y se
acercó a él.
Sonrió al ver que los antebrazos de la joven ceñuda que
discutía con Ged estaban tatuados con las ruedas entrelazas
que la proclamaban como Engranaje del MecDios, sin duda
tratando de convertir al infiel. A medida que se acercaba,
pudo distinguir la conversación.
— ¡...y si te acercas al mundo y a Dios con una fracción
del «rigor» y el «análisis» que proclamas, verías que tu
ilógico sentientomorfismo es simplemente insostenible!
Ged sonrió a la chica, llena de granos, y abrió la boca para
replicar. Isaac lo interrumpió.
—Discúlpame por inmiscuirme, Ged. Solo quería decirle
a la joven Ruedecitas, o como te llames... —El Engranaje
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