Page 92 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 92

trató de protestar, pero Isaac la cortó—. No, calla la boca. Te

            lo diré clarito: vete a tomar por el culo. Y llévate tu rigor

            contigo. Quiero hablar con Ged.

                El  bibliotecario  reía  entre  dientes.  Su  oponente  tragaba

            saliva, intentando mantener la ira, pero se sentía intimidada

            por el tamaño de Isaac y por su despreocupada agresividad.

            Trató de marcharse con un semblante de dignidad.

                Al  ponerse  en  pie,  abrió  la  boca  para  despedirse  con

            alguna réplica ingeniosa, pero Isaac se le adelantó.


                —Abre la boca y te salto los dientes —le aconsejó amable.

                El Engranaje guardó silencio y se marchó.


                Cando  desapareció  de  la  vista,  tanto  él  como  Ged
            rompieron a reír.


                — ¿Por qué los aguantas, Ged? —gritó Isaac.

                Ged, agazapado como una rana frente a la mesita, se mecía

            adelante  y  atrás  con  las  piernas  y  los  brazos,  metiendo  y

            sacando la larga lengua de una boca inmensa, fofa.


                —Es que me dan tanta pena... —rió entre dientes—. Son

            tan... intensos...

                A  Ged  solía  conocérsele  como  una  anomalía,  como  el

            vodyanoi  de  mejor  humor  que  se  podía  uno  encontrar.

            Carecía por completo de la eléctrica hosquedad de su arisca

            raza.

                —De todos modos —siguió, calmándose un poco—, los

            Engranajes no me molestan tanto como otros. No tienen ni la

            mitad del rigor que proclaman, por supuesto, pero al menos

            se toman la cosa en serio. Y por lo menos no son... no sé,

            Complínea, o Progenie Divina, o algo así.




                                                            91
   87   88   89   90   91   92   93   94   95   96   97