Page 94 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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deseara consultarla.

                Y por aquello protestaba Ged con suavidad. La biblioteca

            palgolaki de Nueva Crobuzon disponía de la mejor colección

            de  manuscritos  místicos  de  todo  Bas-Lag,  y  atraía  a

            peregrinos  de  una  enorme  variedad  de  tradiciones  y

            facciones religiosas. Todas las razas creyentes se apiñaban

            en los límites septentrionales de la Ciénaga Brock y Hogar

            de  Esputo,  ataviados  con  túnicas  y  máscaras,  portando

            látigos, correas, lupas, toda la gama de parafernalias devotas.

                Algunos  de  los  peregrinos  no  eran  precisamente

            agradables. La Progenie Divina y su violenta aversión por lo

            xenianos, por ejemplo, crecían en la ciudad, y Ged veía como

            un desgraciado deber divino el asistir a aquellos racistas que

            le escupían y llamaban «sapo» o «puerco acuático» mientras
            les buscaba pasajes en los textos.


                Comparados  con  ellos,  los  igualitarios  Engranajes  del

            MecDios eran una secta inofensiva, por mucha energía que

            pusieran en su mensaje sobre la mecanicidad del Único Dios
            Verdadero.


                Isaac y Ged habían discutido largamente a lo largo de los

            años,  sobre  todo  de  teología,  pero  también  acerca  de

            literatura, arte y política. Isaac respetaba a aquel vodyanoi

            afectuoso.  Sabía  de  su  fervor  en  el  deber  religioso  de  la

            lectura,  y,  por  tanto,  estaba  enormemente  preparado  en
            cualquier tema que pudieran tratar. Al principio siempre se

            mostraba  circunspecto  acerca  de  las  opiniones  sobre  la

            información  que  compartían  («Solo  Palgolak  posee

            conocimientos  suficientes  como  para  ofrecer  un  análisis»,

            proclamaba pío al  comienzo de  un  debate), hasta que el

            alcohol  nublaba  su  dogmatismo  religioso  y  comenzaba  a



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