Page 95 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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perorar a voz en grito.
—Ged —comenzó Isaac—, ¿qué puedes decirme sobre
los garuda?
El otro se encogió de hombros y sonrió ante el placer de
impartir su saber.
—No mucho. Hombres pájaro. Viven en el Cymek, y en
el norte de Shotek, y al oeste de Mordiga, se dice. Puede que
también en alguno de los otros continentes. Huesos huecos.
—Sus ojos estaban fijos, concentrados en recordar las
páginas de la obra xentropológica que estuviera citando—.
Los del Cymek son igualitarios... completamente
igualitarios, y completamente individualistas. Cazadores y
recolectores, sin división del trabajo según sexos. Sin dinero,
sin rangos, aunque poseen cierta jerarquía... extraoficial.
Solo se aplica para saber quién merece más respeto, cosas
así. No veneran a dios alguno, aunque poseen una figura
diabólica que puede o no ser un verdadero eidolón. Su
nombre es Dahnesch. Cazan y pelean con látigos, arcos,
lanzas, hojas ligeras. No emplean escudos, ya que su peso
impide el vuelo. Tienen encontronazos ocasionales con otras
bandas o especies, probablemente por el control de los
recursos. ¿Sabes algo sobre su biblioteca? —Isaac asintió, y
los ojos de Ged se iluminaron con un brillo hambriento, casi
obsceno—. Por el esputo divino, me encantaría ponerle las
manos encima, pero es imposible —parecía melancólico—.
El desierto no es precisamente el territorio de los vodyanoi.
Demasiado seco...
—Bueno, viendo que no tienes ni puta idea sobre ellos,
mejor que lo dejemos —respondió Isaac. Para sorpresa del
humano, Ged se abatió aún más—. ¡Era una broma, Ged!
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