Page 918 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Esta vez todas las noticias hablan del fin de «La pesadilla
estival» o «La enfermedad durmiente» o «La maldición de
los sueños», o cualquier otro nombre que haya acuñado el
periódico en particular.
Los leemos y reímos. Derkhan, Isaac y yo. El deleite
resulta palpable. La ciudad ha regresado. Transformada.
Esperamos a que Lin despierte, a que recobre el sentido.
Pero no lo hace.
Ese primer día, durmió. Su cuerpo empezó a recobrarse.
Se abrazaba con fuerza a Isaac y se negaba a despertar.
Libre, libre para dormir sin miedo.
Pero ahora ha despertado y se sienta, perezosa, inactiva.
Las patas de su cabeza vibran ligeramente; está hambrienta
y encontramos fruta entre lo que hemos robado, le damos de
desayunar.
Mientras come, nos mira con aire incómodo a Derkhan a
Isaac y a mí Él le sujeta los muslos, le susurra algo, en voz
tan baja que no alcanzo a oírlo. Ella sacude la cabeza y la
aparta, como un niño pequeño. Se mueve con un
estremecimiento espástico, casi paralítico.
Alza las manos y hace un gesto para él.
El la observa ansioso y el rostro se le arruga cada vez más
al ver sus torpes y feas manipulaciones.
Los ojos de Derkhan se abren mientras lee las palabras.
Isaac sacude la cabeza, apenas puede hablar.
Mañana... comida... cuidado, él titubea, insecto... viaje...
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