Page 941 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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elecciones engendran decisiones... Si le hubiera permitido
vivir, pudiera haber elegido pescar en una marisma salada o
jugar a los dados o teñir pieles o escribir poesía o cocinar un
estofado... y todas esas elecciones le son arrebatadas en un
solo robo. Eso es un robo de elección en el mayor grado
posible. Pero todos los robos de elecciones hurtan algo al
futuro además de al presente. El de Yagharek fue un atroz...
un terrible olvido. Robo en segundo grado.
— ¿Qué hizo? —gritó Isaac, y Lin despertó sacudiendo
las manos y temblando nerviosa.
Kar'uchai dijo, sin pasión:
— Tú lo llamarías violación.
Oh, de modo que yo lo llamaría violación, ¿eh?, pensó
Isaac con ánimo devastado, enfurecido, despectivo; pero el
torrente de lívido desprecio que sentía no bastaba para
ahogar su horror.
Yo lo llamaría violación.
No pudo sino imaginárselo. Inmediatamente.
El propio acto, por supuesto, aunque era una vaga y
nebulosa brutalidad en su mente (¿La pegó? ¿La inmovilizó
en el suelo? ¿Dónde estaba ella? ¿Acaso lo insultó y se
resistió? Lo que vio con toda claridad, de forma inmediata,
fue la infinidad de vistas, las avenidas de elecciones que
Yagharek había robado. Por un instante fugaz, Isaac entrevió
las posibilidades negadas.
La elección de no practicar el sexo, de no sufrir daño. La
elección de no arriesgarse a quedar embarazada. Y luego...
¿Y si ella se había quedado embarazada? ¿La elección de no
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