Page 130 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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—Hola —dije acercándome a ellos. Los hombres se


             volvieron a mirarme—. ¿Algún problema?



                    —Ninguno de tu incumbencia.



                    —Vaya,  es  que  creo  que  sí  que  es  de  mi

             incumbencia,  viendo  cómo  están  hablando  a  mi

             hermana.



                    Dudo que ninguno de los dos me creyera, pero cinco


             años  de  pelearme  con  maquinaria  pesada  me  habían

             proporcionado un porte musculoso, así que echaron un

             vistazo  a  mis  manos  y  cara,  sucias  de  grasa  de  los

             motores,  y  probablemente  decidieron  que  por  ese


             asunto  no  merecía  la  pena  verse  envueltos  en  un

             altercado público con un mecánico chino de baja estofa.



                    Los dos ingleses se alejaron y se pusieron en la cola

             del tranvía, mascullando improperios.



                    —Gracias —dijo la mujer.



                    —Ha  pasado  mucho  tiempo  —señalé  yo,


             mirándola. Me tragué el tienes un aspecto estupendo. No

             lo  tenía.  Se  la  veía  cansada,  delgada  y  frágil.  Y  el

             penetrante perfume que llevaba ofendía mi olfato.



                    Pero  no  la  censuré:  juzgar  es  un  lujo  que  solo  se


             pueden permitir quienes no necesitan sobrevivir.

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