Page 472 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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a que el Martillo no chocaba contra nosotros y dedicarse
a gastar dinero y vidas en pelear entre ellos.
Cuando el primer ministro terminó de hablar, la
muchedumbre se quedó en silencio. Se oyeron algunos
gritos airados, pero se acallaron enseguida. De manera
gradual y ordenada, la gente empezó a recoger sus
bártulos y a abandonar los campamentos temporales.
—¿Que la gente se fue a casa sin más? —me
pregunta Mindy incrédula.
—Sí.
—¿Que no hubo ni saqueos ni gente corriendo
aterrorizada ni soldados amotinándose en las calles?
—Era Japón —digo, y noto el orgullo en mi voz, un
eco del de mi padre.
—Supongo que la gente se había resignado —dice
Mindy—. Que se había rendido. A lo mejor es algo
cultural.
—¡No! —Intento no sonar acalorado. Sus palabras
me molestan, igual que el comentario de Bobby de que
el go es aburrido—. No fue por eso.
—¿Con quién está hablando papá? —pregunté.
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